Asi es la vida

Asi es la vida

La vida. Con desamores, pasión, odio, rencores, lagrimas, fantasía... amor. Todo esto viene incluido y te puede derrumbar si no sabes manejar estos sentimientos. Estoy tratando de poder vivir con ellos. Pero no creo que logre soportar mucho mas.

Sinopsis.

¿Que pasaria si tu mejor amigo te traicionara? ¿Lo perdonarias o lo odiarias? Eso no lo sabré. Pues mi desicion fue odiarlo hasta la muerte, a el y a los idiotas de la secundaria. Pero ¿que pasaria si no pudieras odiarlo, sino que estarias perdidamente enamorada de el? Ese era mi caso. Por mas que intento odiarlo no puedo. Pues, sus ojos, su voz y su personalidad me enamoran cada vez mas. Necesito que alguien me despierte de este hechizo y... necesito que ese alguien venga pronto.

I'm back!

Hola chicas, solo queria decirles que he tenido problemas, pero seguiré con esta novela. Siempre me conecto por twitter desde mi telefono, aqui se los dejo: LetmesayRawr_

I'm sorry!

Lo siento tanto, pero es que he tenido problemas con mi computadora, y para completar, no se como seguirla. No se si publicar la nueva, o esperar a que me llegue la inspiracion. Tengo nuevas ideas, pero no se como introducirlas a la historia. Pronto sabran de mi, no mee olviden ♥

Gracias por las que comentaron, en serio (:

Capitulo #14 ~ Novela: así es la vida. [Maraton: 5/5]

Valiente...

 

-¡Me estoy muriendo del calor! -Se quejó Demi- ¿No podemos buscar un sitio con algo de sombra?

-No, aquí tenemos una buena vista -respondió Chaz.

-Estúpida Caitlin -murmuró Demi; solo yo la escuché.

-¿Por qué dices eso? -pregunté, en voz baja.

-Caitlin y yo no nos llevamos muy bien. Ella es una odiosa de primera.

-Concuerdo con Demi -susurró Ashley, reuniéndose a la conversación- Pero una vez que la conoces, no lo es tanto.

-Bueno, yo llevo un año con su hermano, y ella todavía no me acepta -espetó Demi.

-Tu no necesitas que nadie te acepte -la animó Ashley- Solo enfócate en Chris.

-Bien -se cruzó de brazos, enfocando su mirada en la carrera.

Caitlin llevaba la delantera. Sujetaba las riendas con decisión, y con bastante fuerza.

No le había dicho a nadie, pero yo había pasado muchas tardes con Donatien, aprendiendo a montar. Él era un gran jinete, dominaba a los caballos salvajes con confianza. También era un gran maestro, me enseñó todas las técnicas para dominar, montarlo, y ganarte la confianza de un caballo.

Donatien en la silla de montar parecía un príncipe. Él lo sabia también, y yo siempre le hacia bromas sobre su arrogancia.

Una melancolía me invadió, necesitaba hablar con él, tan solo unos minutos.

-_____ -murmuró Demi- Acompáñame a comprar une bebida.

-Te perderás la carrera -dije.

-¿Y? -Se encogió de hombros- Caitlin ganará. Siempre gana.

Reí. - Está bien -dejé mi chaqueta en la silla. Me la había quitado porque el calor era terrible en ese lugar.

Ella caminó unos pasos delante de mí, y yo me propuse a seguirla. Pero el aliento se atascó en mi garganta al sentir que me sujetaban por la cadera.

-¿A dónde crees que vas? -Justin musitó en mi oído.

-No necesito decirte adonde voy cada vez que me separo de ti -solté.

-Oh, vamos. No te vuelvas la otra _____ ahora.

Estreché la mirada. Volteé.

-Y no necesito el Justin arrogante ahora. Ya regreso.

Di media vuelta, y me incorporé a Demi. Ella estaba destartalada de la risa.

-_____, volverás a Justin loco -rió- Y por mi no hay problema. Destrúyelo.

Fruncí el ceño, y reí.

-¿Destruirlo? -pregunté.

-Si -me miró- Me encanta ver a alguien que le haga frente a Justin. Ver a Ashley es divertido. Pero tú, tú me haces morir de la risa.

Volví a reír. Nos abrimos paso entre la multitud, logrando salir. Caminamos hasta un toldo, donde vendían limonadas. Me sorprendí al ver un lugar donde no vendían cerveza.

Demi pidió la suya. Yo no quise nada. El aroma de ese lugar era tan repulsivo, que si comía algo, estaba segura de que vomitaría al instante.

Un relinchido, hizo que me volviera. Un gran semental negro estaba reposando en un espacio, rodeado por cercas gigantes. Sin pensarlo me aproximé a ese lugar. Las cercas formaban un círculo, y el caballo reposaba en el medio de éste.

-¿Qué tiene él? -le pregunté a un hombre de baja estatura, que llevaba un traje de montar ridículo.

-Es un semental que compramos hace un mes. Es de mal carácter.

-¿Y que hace ahí? -insistí.

-Es un concurso -El hombre me miró, con una repentina curiosidad- El que logre dominarlo, ganará cinco mil dólares.

-Cielos -musité.

-Lastima que no funcione. Nadie ha querido intentarlo. Hace unos días le partió la nuca a un hombre, horrible.

Ladeé la cabeza, mirando al gran caballo por unos minutos.

-Yo lo haré -las palabras salieron de mi boca, con una confianza que me sorprendió.

Hubo un silencio demasiado grande, que me hizo volver la cabeza para mirar al hombrecito.

-No se lo recomiendo, señorita. Usted no tiene pinta de jinete.

Resoplé. Los hombres son unos condenados machistas.

-Dije que yo lo haré -dije entre dientes- Yo me preocupo por mi salud. Usted ocúpese del dinero.

-Ínsito en que...

-¿Tiene miedo de que lo haga? -Interrumpí- Porque estoy muy segura de que tendrá que entregarme los cinco mil dólares.

-¿Me está retando? -preguntó con irritación.

-Si, digámosle reto. -Volví a mirar el caballo- Deme el maldito equipo de montar y le someteré a ese semental.

Silencio.

-Bien, sígame.

Enderezándome para seguirlo, noté que Demi me miraba con los ojos de par en par.

-¿En serio lo harás? -preguntó. Asentí- Oh, por Dios, esto tiene que saberlo Ashley.

 

 

POV. Justin.

Aburrido. Si, esa era la palabra. Ya sabía que Caitlin ganaría. Siempre lo hace. Es muy buena con los caballos.

Además, _____ se había ido hace un buen rato. Sentía que sin ella el tiempo pasaba demasiado lento. A cada minuto volteaba, mirando entre la multitud. Buscándola. Pero lamentablemente, ella no aparecía.

-¡Ashley! -El chillido de Demi hizo que volteara, a pesar de que segundos antes lo había hecho- ¡Tienes que venir!

-¿Dónde está _____? -pregunté.

Ella me miró. La indecisión brillando en sus ojos.

-¿Qué me ibas a decir? -Ashley llamó su atención- ¿Qué es tan importante?

Ella enmudeció por varios segundos. Luego un suspiro de indignación salió de sus labios. Al mismo tiempo que hablaba.

-Vale, _____ está a punto de partirse el cuello.

El terror me invadió.

-¿Qué quieres decir?

-¡Quiere dominar a un jodido semental! -Replicó- Y está tan confiada que me da miedo.

Todos habían escuchado. El silbido sonó indicando que alguien había ganado. Miré a Chris. Él ya no prestaba atención a la carrera, miraba a Demi con un brillo extraño en los ojos.

-Bien -al fin suspiró- Ya se que Caitlin ganó. Busquemos a _____ y detengámosla.

Sujeto a su novia por la mano, y de inmediato la arrastró hasta donde ella le indicaba. Todos los seguimos. Chaz tenia una mueca de angustia en su rostro, que por unos segundos, me alarmó.

Llegamos a un lugar cercado, donde claramente un semental negro y grande estaba sujetado de un poste.

Ni un rastro de _____. Todos miramos en direcciones diferentes, buscándola. Nada.

Cinco minutos después, una Caitlin muy enojada se acercó a nosotros.

-¡Genial! Yo buscándolos como loca, y ustedes aquí como ineptos.

-Cierra la boca, Caitlin -replicó Chris, distraídamente.

-No me pidas que me calle -chilló- Quiero saber por qué no estaban en el publico animándome, como los amigos que tienen que ser.

Reprimí un gruñido de disgusto. Ni yo entendía por qué demonios yo había salido con esta chica, que me superaba en presunción.

Todos omitimos sus regaños y seguimos mirando por todos lados.

De pronto, un codazo resonó en mi pecho, provocando que fulminara a Chaz con la mirada.

-¿Por qué fue eso? -pregunté. El levantó su mano, y señaló a un lugar, parecido a un cobertizo, donde una chica muy familiar salía vestida con ropa de montar.

Llevaba un corsé, que remarcaban las suaves curvas de su cintura. Y moldeaban su pecho como la caricia de un amante. Sus pies calzaban botas, botas largas. Que hacían sus piernas kilométricas. Y caminaba con una confianza que jamás había notado que ella tenía.

-Oh, vinieron -sonrió con suavidad.

Ella parecía no notarlo. Pero todos los hombres la miraban con lujuria, y las mujeres la miraban con un franco recelo.

-¿Qué haces tu con esa ropa? -Siseo Caitlin- No pensaras montar a Storme.

Sus labios se curvaron y formaron un mohín divertido.

-No lo pienso, lo haré.

Mmm. Podría gustarme esta _____.

-No lo hagas -el ruego de Chaz nos sorprendió a todos- Vas a terminar mal.

Ella frunció el ceño.

-Claro que no.

-Tu no sabes montar -intercepté- Deja de hacer locuras, por el amor a Dios.

Sus se entornaron cuando me miró. Un brillo de dolor relampagueando, antes de que la frialdad la envolviera.

-Escucha a Justin, niña. Intenté montar a Storme hace días, y terminé en el suelo a los tres segundos de haber subido -miró de arriba abajo a _____- Tu ni siquiera lograras subirte a él.

La furia ahora llamaba en sus hermosos ojos. Genial, Caitlin lo había estropeado todo. La estaba retando.

-Hazlo -Demi dio un paso adelante- Yo digo que lo hagas.

-¿Estas loca? -Chris la detuvo- Si Caitlin no lo logró, menos lo hará ella.

Si había una oportunidad de empeorarlo más, fue cuando Chris pronuncio aquellas palabras.

-No lo hagas, _____-el miedo sonó a través de mi voz.

-Es mi decisión -enderezó los hombros- Y lo haré.

-Hazlo, _____-Ashley la apoyó.

¿Esta era la jodida rebelión de las mujeres?

-Ashley... -Ryan le advirtió. Ella solo lo miró, mordaz.

-Ella lo hará -dijo con seguridad.

-Si, lograra partirse el puto cuello - señalé - _____, maldición, no lo hagas.

La mirada que me dio, podría haber debilitado las rodillas a otro hombre. Lamentablemente, para ella, solo me enfureció más.

Así era ella. Temeraria. Con una extraña fascinación a la aventura. Tenía miedo de que en una de esas pequeñas aventuras, lograra perderla.

Yo no existiría sin ella.

-No lo hagas -supliqué por ultima vez.

Ella retrocedió, me miró fijamente, y por un momento, solo por unos segundos, creí que la había convencido.

Que equivocado estaba. _____ dio media vuelta, le quitó el casco al anfitrión y caminó hacia el caballo.

 

 

POV._____.

-Segura. Calmada. Confiada. No dejes que el olfatee tu miedo -las palabras de Donatien resonaron en mi cabeza.

-¿Cómo se supone que haré eso? -le había preguntado.

-Con confianza. Hazle saber que no le harás daño.

-Pues parece que él si me hará daño -el caballo marrón, grande y con grandes patas, se encontraba en el establo. Mirando a Donatien y a mí.

-Te hará daño si percibe que tu se lo harás él. O si tan solo huele esa pizca de miedo, que de seguro esta saliendo de tus poros -había tenido razón, estaba muriéndose del miedo en ese momento.

-Nada de miedo...-me susurré a mi misma- Confianza.

Oh, cuanto necesitaba a Donatien en este momento. Habría estado tan orgulloso de mí.

No como el idiota de Justin. Esa desconfianza de mí que había demostrado segundos antes, fue como si me arrojaran un balde de agua fría. De seguro creía que la estúpida de Caitlin lo haría mejor. Imbécil.

Caminando con paso decidido al semental, que sujetaban varios hombres, me coloque el casco y ajusté el seguro.

-Valiente, eso me gusta...-habló el chico que estaba mas cerca, guiñándome el ojo.

Lo ignoré. Ya estaba harta de los hombres. Storme se removió, algo incomodo de su amarre. Lo ignoré a él también. Bien, confianza.

Acaricié su lomo, notando como el se retorcía del toque. Sin pensarlo, antes de arrepentirme, lo había montado, y los hombres habían soltado las cuerdas.

Apenas lo monté cuando el animal se encabritó y ensayó todas las tretas para derribarme. Lo sostuve, decidida a dominarlo o a morir en el intento. Lo incité, lo espoleé, y agarré firmemente las riendas, para hacerlo galopar. Lo hice dar vueltas, y más vueltas al galope hasta el momento que supe que lo había dominado. Permití que una sonrisa de satisfacción curvara mis labios. Detuve el semental, descendí y le arrojé las riendas al chico que minutos antes me había llamado valiente. No me había dado cuenta de que estaba rodeada de gente, que me miraba con estupefacción. Si, bueno, genial. Esta pequeña mujer, había dominado a un gran semental.

 

 

POV. Justin.

-Dios mío -la expresión de Ryan fue de asombro- Lo ha dominado.

Demonio, sí. Se veía tan bien en ese caballo. Galopando como si eso fuera tan natural para ella.

¿De cuanto me había perdido en su vida? No sabía que galopaba. Y menos de esa manera.

-¡Cristo! ¡Ojalá me montara a mí de esa forma! -dijo un chico atrás de mi.

Estuve tentado de voltearme, y golpearlo hasta que se diera cuenta de que ella era mía

Pero no lograba sacar los ojos de ella. La gracia con lo que lo hacia. Era majestuosa.

-Lo dominó -dijo Caitlin. Trató de que sonara como burla, pero la envidia salía de ella- Bien por ella.

Su mano se deslizó por mi brazo. Su toque ya no me provocaba lo de hace años. Ahora era incomodo.

-Todavía no me has dicho lo que es ella para ti -murmuró, con voz sensual.

-Eso está bastante claro -dije. ____ descendió del caballo- Ella es mía.

 

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Aw, gracias por sus comentarios. Ayer no subi por tonta, pero bueh. No se, pero intentare hacer la novela mas romantica (? Es que alguna de ustedes escribe tan romantico, que me quedo sin aliento. Necesito motivacion :|

¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias! Son las mejores lectoras ♥

Lean:

Bueno, solo quería aclararles algo: NO soy romántica. Es decir, alguien (no diré nombre) me envio un mensaje un tanto -en palabras bonitas- vulgar. Dijo que yo era una whore, por escribir así. Y solo queria aclararles eso. Vale, yo no soy muy buena escribiendo un romance, porque siempre me voy por lo erotico. Y si las incomodé, bueno, lo siento. Pero no puedo evitarlo. El tema es que no soy muy buena escritora, por  lo que dicen. Pero bueh... no se ustedes. Si no les gusta como me expreso, pues, diganmelo para bajarle un poquito el tono.

En fin, gracias a las que comentaron, las amo ♥

PS: Cuando me llego ese estupido mensaje, me dio mucha rabia, y me sali de la computadoa. Dejé el capitulo por la mitad, pero ahora lo estoy escribiendo de nuevo, solo esperen.

 

Capitulo #13 ~ Novela así es la vida. [Maraton: 4/5]

Plan: Ayudar a Ashley.

 

-¡Levántense todos! ¡Despierten! -Esa voz estaba comenzando a entrar en mi cabeza; molestándome el sueño- ¡Despiértense! -otro grito más, provocó que me levantara, totalmente cabreada.

Bien, métanse conmigo todo lo que quieran, pero jamás, y es jamás, me despierten.

Mirando el despertador me di cuenta de que eran las once de la mañana ¿Había dormido tanto?

De pronto las imágenes de la noche anterior vinieron a mi mente. Miré a la cama, buscándolo, pero él no estaba.

Bueno, era obvio, ¿no? El no compartía esa intimidad como para quedarse la noche entera conmigo después de tener relaciones.

Exhalé totalmente resignada. No, no me molestaría. Estas eran las consecuencias, y tenia que aceptarlas.

-¡Despierten! -esta vez reconocí la voz. Chris.

También escuché la algarabía en la sala. ¿Qué estaba pasando? Justamente cuando me proponía a salirme de la cama, la puerta se abrió.

-Ya estás despierta -Justin sonrió.

Lo miré por unos segundos. Sin palabras.

-¿Dormiste... conmigo? -eso fue lo primero que apareció en mi mente.

-Si, linda. Te dije que dormir contigo me encanta -cerró la puerta, luego se acercó- Ven, tomemos una ducha. Saldremos.

-¿A dónde? -pregunté, envolviendo mi cuerpo con la sabana.

-La hermana de Christian tiene un evento. Así que iremos.

Me quejé.

-Estoy cansada...-musité.

-Lo sé. Por eso te pido que tomemos esa ducha. Estaremos frescos, luego...

-Espera -levanté la mano. Estaba analizando lo que había dicho- ¿Tomemos?

-Si -esbozó una sonrisa tranquila- ¿Vamos?

-¿Tomemos? -volví a preguntar con la ceja arqueada.

-Si -en su cara se dibujó una sonrisa torcida- Ven.

Dudé un momento, casi un minuto. Pero enseguida sujeté la mano que él había extendido, y lo dejé llevarme a la ducha.

Ducharse con Justin fue una experiencia única. A él le encantaba el agua y la acaparó. Tuve que empujarle varias veces para obtener mi parte del chorro y sobrevino una lucha por la posesión del chorro de agua. Perdí, por supuesto, pero él me mantuvo lo suficientemente cerca para asegurarme que estuviera a la vez refrescada y enjuagada de pies a cabeza.

Luego se aseguró que estuviera bien seca. Cuando terminé, estaba preparada para regresar a la cama en vez de ir al estúpido evento.

-Primero la comida. Necesito energías -él inhaló lentamente, bajando las pestañas mientras la sensualidad llenaba su expresión- Quizás incluso logremos salir de aquí.

Me echó contra la pared del baño, la pesada longitud de su virilidad quemando contra la parte baja de mi estómago mientras que mis senos rozaban su pecho.

Pasé las palmas sobre sus bíceps, luego los hombros, mientras él bajaba la cabeza y lamía el pequeño punto donde me había mordido antes. La sensación canturreó a través de la pequeña herida, un placer apretando tan profundo y caliente que me puse de puntillas para prolongarlo.

Definitivamente era un chico peligroso. Calculador, intuitivo y arrogante como el diablo. Había visto esa arrogancia más de una vez en esta semana. Pero ahora él era amable conmigo. Me tocaba como un sueño y me besaba como el fuego.

-Comida -él susurró con pesar contra mis labios, retrocediendo y mirándome sombríamente- ¿Estás segura de que estás bien?

-Estoy bien -pero estaba tan condenadamente caliente que podría derretirme en un charco a sus pies- Solo salgamos.

Justin fue a su habitación, me coloqué el albornoz y bajé a la cocina. Ashley estaba sentada en la isla de la cocina, con la cara escondida entre sus manos.

-¿Estás bien? -le pregunté.

-Chris arruinó mi sueño...

-Y ahora está de mal humor -terminó la frase Chris, mientras entraba en la cocina- Lo siento, pero si no salimos pronto, llegaremos tarde. Y tenemos que ir a la fiesta de Sarah.

-Sarah comienza las fiestas a la medianoche -espetó Ashley.

-Si, pero estaremos cansados. Así que salimos temprano, venimos temprano, echamos una siesta y nos vamos a la casa de Sarah. Todo está planeado -dijo Chris.

-¿De qué es este evento? -le pregunté, untando crema de maní en mi tostada.

-De caballos. Caitlin correrá en una carrera de obstáculos.

-Genial -opiné.

-No lo es tanto -refunfuñó Ashley- No le veo lo genial a nada. Estaba durmiendo como un bebé. -Fulminó con la mirada a Chris- No tenías derecho a despertarme.

-Si, si -sonrió con malicia- Ahora ve a ducharte, y a vestirte. Ryan te estaba buscando.

Ashley disimulo una sonrisa tierna, pero ni a Chris ni a mí se nos escapó ese gesto.

-Dile a Ryan que me deje en paz. Que no estoy de humor -murmuró.

Miré a Chris con confusión, él solo se encogió de hombros. Cuando Christian se fue, me senté al lado de Ashley, en la isla, y la miré fijamente.

-Si quieres -susurré- que ese estúpido plan funcione tienes que ser buena con Ryan.

Ella alzó la mirada con rapidez, y por un momento, solo por un momento, un brillo de esperanza brilló en sus ojos.

-¿Me ayudarás? -Asentí- ¡Gracias!

-No es por nada -ambas hablábamos en voz baja- Pero tienes que dejar de ser mala con Ryan.

-No puedo -su voz sonó cansada- No puedo. No quiero que me tomen por débil.

-Estar enamorada no significa que seas débil. Además, Chris sabe que amas a Ryan.

-¿lo sabe? -Asentí- De igual manera, los demás se burlaran de mí.

-¿Por qué dices eso? -fruncí el ceño.

-Me he esforzado -comenzó- me he esforzado realmente a no parecer la típica mujer que llora por todo. Y lo logré -me miró- Y lo seguí logrando hasta que conocí a Ryan, y no sabes cuanta culpa tiene Justin. Él no tenia que presentármelo -apretó los puños- No tenía.

Bajé la mirada. Esta no era la Ashley que yo creí que era.

-¿Por qué me estás contando esto? -le pregunté. No le veía el sentido.

-Porque quiero que alguien me conozca por lo que soy -suspiró- Bien, yo soy una perra. Una manipuladora y ofensiva perra. Pero eso es solo lo que le muestro a la gente.

Tragué ligeramente.

-¿Por qué yo?

-Porque eres la nueva aquí, además, Demi también lo sabe. Es como mi propia legión de mujeres -reí.

-Si quieres estar junto a Ryan, tienes que hacer lo que Demi y yo te pidamos.

-No, no, y no.

-Bien, creo que morirás sola -me bajé- Hice el intento.

-¡espera! -Hizo una pausa- No me obligarás a hacer nada tonto, ¿cierto?

-Claro que no -lo dije con sinceridad- Solo...

-¡Buenos días! -Justin me interrumpió. Se detuvo al ver que Ashley y yo estábamos tan cerca- ¿Qué están tramando? -se cruzó de brazos.

-Asuntos de mujeres -replicó Ashley- Y no sabia que tu eras una -dijo en tono burlón.

Y ahí estaba de vuelta Ashley. Reprimí una sonrisa y caminé a la nevera.

-No me jodas tan temprano Ashley -Justin bufó.

Hubo un silencio a mis espaldas que no logré comprender.

-¿Por qué el buen humor? -dijo Ashley, de pronto.

Me mordí el labio, y enseguida volteé. Me encontré con la mirada de Ashley.

-_____ -siseó- No me has contado nada.

-Ella no tiene que decirte nada -Justin habló de pronto.

Ashley ni se inmutó. Su mirada siguió clavada en la mía. Pero no deje que me intimidara.

Diablos, Justin y Ashley se parecían tanto. De seguro por esa razón, nunca tuvieron nada.

-Luego, Ashley, luego -manifesté- Creo que ahora tienes que ver a Ryan -mencioné.

Ella abrió los ojos de par en par, pero luego volvió a su expresión tranquila.

-Si, creo que tienes razón -se bajó de la isla- Pero luego tú y yo, tendremos que hablar.

Lo dijo en un tono de voz mordaz, que por poco, por poco me convence. En realidad, estaba contenta de subir. Al pasar al lado de Justin, él y ella intercambiaron una mirada seria, que me hizo reír por dentro.

Sacudí la cabeza para quitarme las ganas de reír. Rápidamente volteé y comencé a lavar mi plato.

-Tú y Ashley -el susurro de Justin en mi oído, me puso los pelos de punta- ¿Estaban discutiendo?

Negué lentamente.

-Solo hablábamos.

-¿De qué?

-De cosas -rodé los ojos- Cosas que no son de tu incumbencia.

-Mmm -sus manos rodearon mi cintura- Ustedes dos, están planeando algo.

-Claro que no -me defendí- Y no es problema tuyo -repetí.

-Bueno -sus manos fueron subiendo mas, y mas- Yo creo que si lo son.

Un gemido involuntario salió de mi garganta. Y la reacción de él fue de puro orgullo masculino.

Si, ____. Sigue alimentando su ego.

-¡Por el amor a Dios! -La exclamación de Chris, nos hizo voltear, pero Justin no soltó su agarre- _____, ve a vestirte, y tu Justin, sabes perfectamente como se pone Caitlin cuando alguien no es puntual.

Justin se tensó a mis espaldas. Una reacción bastante extraña.

-Iré a vestirme -obligué a Justin a soltarme- Bajaré en unos minutos.

 

***

 

-Y aquí estamos -anunció Justin.

-¡Ya era hora! -Se quejó Ashley- Ya no siento mis piernas.

-No seas exagerada. Solo ha sido una hora de camino.

-Pero si hubieras parado al menos una vez, no me sentiría de esta manera.

-Ordenes de Chris -se excusó Justin.

Miré a Ryan por el retrovisor, el estaba mas que divertido con la situación. Por mi cuenta, ya estaba harta de sus peleas tontas. Justin y Ashley no pueden estar juntos por mucho tiempo porque terminan discutiendo.

Suspiré algo cansada, y bajé del auto. Unos minutos después, los tres se unieron a mi lado.

Miré el lugar. Estaba lleno de gente con sombreros de vaqueros, comiendo parilla, y bebiendo cerveza. Era como estar en el viejo oeste. El suelo era puro tierra. Y todo el lugar estaba polvoriento. Había juegos por todos lados, de esos de disparar, de encestar, de golpear. Era como una feria. Y a mi no me gustaban tanto.

-¿Es aquí? -todos observaron mi mueca de disgusto.

-Si, princesita, ¿Qué esperabas? -Ashley como siempre, replicó.

-Bájale al tono Ashley -lancé.

-Si, si, si.

-Oh, vamos, Ashley -Ryan se incorporó- No comiences a pelear con _____.

Ella rodó los ojos, y se mordió el labio. De seguro estaba muriéndose por replicarme.

-No nos quedemos aquí todo el día entonces -dijo- Busquemos a Caitlin.

-Seria mejor esperar a Chris -sugirió Ryan. Ashley estaba muriéndose por dentro.

-¡Bien! Me iré yo sola a buscarla -comenzó a caminar y viendo que nadie se le unía, decidí hacerlo yo.

-¿Dónde vas? -Justin me detuvo.

-Es obvio, voy con ella.

-Terminaran peleándose.

Bufé.

-Claro que no, nos llevamos bien -con eso ultimo comencé a caminar tras ella.

No hablamos durante unos momentos, pero luego ella comentó.

-Nos siguen.

-¿Quiénes? -pregunté, intentando voltear, pero ella no me dejó.

-Ryan y Justin nos siguen. Haz como si no te dieras cuenta -asentí. Ella se detuvo a ver un peluche grande, de un corazón- Seria genial ganárselo.

-¿De que se trata el juego? -pregunté, mirando el afiche.

-Mmm, creo que de disparar. Bueno, ahí se quedará -lo miró de nuevo, con mirada soñadora- Aunque seria genial tenerlo.

Asentí lentamente. Sin duda era hermoso el peluche, era verde, con bordados blancos diciendo: Forever.

Alguien se detuvo a nuestra espalda. El aroma fue inconfundible, a pesar de que apestaba a humo y a cerveza. Esa colonia me perseguiría hasta la muerte.

-¿Qué hacen viendo eso? -Ryan preguntó.

-A ____ le gusta ese -señaló el premio- Gánaselo, Justin.

Ashley es capaz de renunciar a lo que le guste, solo por defender su orgullo. Resoplé y la fulminé con la mirada.

-¿Sabes? Ya no lo quiero -me miró, su expresión seria.

-Entonces no perdamos el tiempo -dijo.

Apreté los puños, y dejé que ella se adelantara. ¿Cómo se supone que voy a ayudarla si es tan terca?

La furia se fue en cuanto sentí la mano de Justin en mi espalda. Seguimos caminando hasta que una chica de cabello castaño se acercó a Ashley, gritando de emoción.

-¡Caitlin! -exclamó Ashley.

Ryan la saludó, luego Justin se acercó y depositó un beso en la mejilla de la chica.

-Ella es ____-me presentó Justin.

Sus ojos marrones se estrecharon, barriendo mi cuerpo con una mueca.

Por un segundo, me divirtió. Muchas chicas me miraban así desde que había crecido. Sabía que se sentían amenazadas al ver a una chica nueva.

Pero cuando la mirada de Caitlin se iluminó sobre Justin con lujuriosa hambre, tuve que apretar los puños dentro de mi chaqueta para contener la rabia.

 

 

 

Oh, right. Mañana el otro capitulo :)

Capitulo #12 ~ Novela: así es la vida. [Maraton: 3/5]

Solo sexo.

 

-______. -Justin bajó su cabeza cuando susurró mi nombre una vez más, una mueca contorsionaba su rostro cuando tomó un rápido beso. Luego otro. Se volvió más profundo, más largo.

Sentí caer debajo del placer de su toque una vez más. Perdí la noción de tiempo y lugar. Me perdí a mí misma. No existía nada, salvo este placer, este beso, este hombre.

Esa afirmación, ese instinto arrogante de él, que lo hacia creer que era mi dueño, me hechizaba. Un hombre no puede ser tan condenadamente sexy.

-Me gusta esta bata- Se detuvo. El dorso de sus dedos acariciando el escote tipo princesa que la bata llevaba- ¿Por qué no te la quitas?

- ¿Quitármela? -Susurré- ¿Cuán loco sería eso?

¿Su expresión parecía más salvaje de lo normal? ¿Sus ojos más sensuales?

-De esa manera no tendré que arrancártela -me dijo con voz áspera, vi como sus dedos se frotaban contra el material antes de levantar su mirada a la mía- No querría destruir tan bonita ropa.

Yo quería que me desgarrara la bata. Quería algo que no entendía, algo que nunca había enfrentado antes sobre mí misma. Quería que mi amante fuera salvaje. Pero tanto como quería que me desgarrara la ropa, deseaba desgarrársela a él también.

Y eso me aterrorizaba. No era una amante salvaje. Diablos, ni siquiera había tenido alguna experiencia. Sin embargo Justin, me hacía desear salvaje.

Me aparté de él, observando su mirada parpadeante, su expresión se volvió burlona.

-¿Temerosa? -preguntó.

-¿De ti, o de mi? -le pregunté, nerviosa, tratando de escabullirme a su alrededor, sólo para quedar cerca cuando su brazo se deslizó hacia fuera, envolvió mi cintura y me obligó a una parada.

Lo miré fijo, hacia arriba.

-¿Por qué tendrías miedo de ti misma? -me preguntó, usando su otra mano para acariciar mis cabellos, como si me tranquilizara. Enroscó sus dedos en mis mechones, los acarició, inclinó mi cabeza hacia atrás hasta que él estuvo mirando dentro de mis ojos.

Tragué con fuerza.

-Tenemos suficientes problemas aquí, mezclarlos con una relación sexual entre nosotros no es una buena idea.

Apenas podía respirar. Y centrarme en todos los motivos por los que una relación era realmente una mala idea estaba siendo más difícil por segundos. Por la caricia. La caricia de su mano sobre mi largo pelo. Nunca había considerado mi pelo particularmente atractivo hasta este momento, hasta que lo sentí acariciándolo, disfrutándolo.

-Una relación sexual entre nosotros es un hecho -dijo, esa cosa gruñona que hizo con su voz envió escalofríos bajando por mi columna vertebral -Pienso que lo sabes, encanto-

-Justin...

Agachó mi cabeza. Su mano se deslizó por debajo de mi pelo, formando una copa a los costados de mi cuello y me mantuvo en el más erótico agarre que había conocido, mientras sus labios se apoyaron contra los míos.

-Bésame, _____-susurró- Olvida todo por el momento. Solo tú y yo.

¿Y se suponía que se lo negara?

Cuando los labios de Justin se abrieron sobre los míos, presionando, sólo había calor y placer, la sensación de sus manos acariciándome, construyendo el fuego dentro de mí mientras él calmaba una parte dentro de mí.

Un gemido de rendición abandonó mis labios, me reuní con su beso, y levanté mis manos desde el pecho hasta sus hombros. Luego a su pelo. Corto, cálido. Apreté los dedos en las hebras y lo abracé mientras él me besaba con lenta y fácil posesión.

Su lengua lamió la mía. Ligeramente áspera, justo lo suficiente para causarme un sacudón ante el pensamiento de lo que el lamido de su lengua haría a otras partes de mi cuerpo. Era dominante, posesivo.

Dejé las manos cavar en mi cabeza, me apoyé con más fuerza contra él, lo lamí, mis labios luchaban por el beso mientras mi alma luchaba por poseer una parte de él. Si hasta por un momento, reclamar una parte de él como mía.

Y esto era la causa por la que había luchado contra la atracción construyéndose entre nosotros. Mientras sus manos me controlaban, me levanté hacia él, tuve que luchar contra la necesidad de darle partes de mí misma que nadie había tocado antes.

Ese centro salvaje creciendo en mi interior, el que quería destrozar sus ropas de su cuerpo y marcarlo. Ese primitivo y estúpido centro femenino que no podía aceptar que pertenecía a otra.

Él gruñó cuando arrancó sus labios de los míos.

Abrí mis ojos, mirando en su primitiva mirada mientras sus manos se apoderaron de las curvas de mi trasero y apretaron. Me estremecí, mis pestañas casi cerradas antes que yo las obligara a abrirse una vez más.

-No te detengas, Justin. Bésame más.

Agachó la cabeza. Un beso suave en la esquina de los labios cuando yo no quería suavidad.

-¿Por qué? -preguntó, e incluso su voz era suave.

Cerré los ojos contra el conocimiento de que no habría nada que pudiera esconder de él, y lo mucho que él podía esconderse de mí.

-Porque estoy loca -susurré, abriendo de nuevo los ojos y mirándolo -Porque deseo más de lo que debería.

Hizo una pausa, su expresión era sombría, pero sus ojos me miraban con conciencia primitiva, con hambre desesperado.

-¿Qué quieres, _____?

-Quiero todo de ti.

-Entonces todo de mi es exactamente lo que vas a tener -prometió.

Sus labios se movían sobre los míos de nuevo, los tomó violentamente, y sentí cuando le dio rienda suelta al salvajismo dentro de él. Mordisqueó mis labios, luego me levantó contra él, giró y me llevó a la cama.

-Sácatela- Arranqué mis labios de lo de él, tirando de su camisa.

Agarró el dobladillo y se la sacó de un tirón. Luego se apoderó de la parte delantera de mi bata y la desgarró.

Estaba mirando lo que había revelado, no lo que había desgarrado.

-Maldición-. Pasó el dorso de sus dedos sobre la curva de la carne que se elevaba sobre el sujetador de encaje -Sabía que podía ver el indicio de tus pezones bajo esa jodida tela, y ahora sé por qué.

Porque mi sujetador era tan libertino que los apretados picos estaban casi presionando a través del encaje.

Traté de calmar mi respiración, pero nada podía calmarme. Necesitaba su beso de nuevo, necesitaba más de él.

Bajó su cabeza, sus labios cubrieron un pico dolorosamente sensible y lo metió en su boca.

Estaba en éxtasis. El placer estaba elevándose en mi interior como una ola barriendo completamente mis miedos. Mañana. Me preocuparía por las complicaciones mañana. Ahora, esta noche, él era mío. Tendría más de él ahora que lo que nunca había tenido de cualquier hombre en el pasado

El azote de la lengua contra mi pezón, incluso a través del impúdico encaje del sujetador, era destructivo. La sensación de sus manos subiendo por mis piernas, desnudándome para él, mientras él se retiró para contemplar su obra.

Mi punta estaba roja y congestionada. Sus labios cubrieron su compañero, aspiró, lamió y mordisqueó, mientras sus manos recorrían mis muslos y, finalmente, arrancó las bragas de mis caderas.

Casi tuve un orgasmo. Nunca antes me habían arrancado mis bragas. Era tan sexual, tan perverso.

-Hermoso- Se inclinó hacia atrás, permitió a sus dedos pincelar sobre el montículo.

Miré cuando me tocó, y luego vi cómo yo lo tocaba. Mis dedos presionando contra sus duros abdominales, sintiendo la sedosa carne bronceada, la piel templada y el músculo apretado.

Sus dedos separaron la carne entre los muslos mientras los míos se trasladaron a su pantalón. Lo deseaba desnudo. Quería tocar.

Un grito salió de mis labios. Mi mirada se clavó entre mis muslos, donde él estaba lentamente, muy lentamente enterrando dos dedos dentro. Trabajándolos en mi estrecho canal, girándolos con pequeños movimientos delicados de su muñeca y exprimí un gemido de mi garganta.

Hizo una mueca, sus labios empujaron el pequeño gruñido a la esquina revelando un canino. Salvaje. Primitivo y silvestre, y estaba volviéndome salvaje. Arqueé mi espalda, me conduje a mí misma sobre sus dedos y grite su nombre.

Nunca seria capaz de olvidar esto. La sensación de él acariciando el interior de mi cuerpo, acariciándome, sensibilizándome hasta que me retorcí contra él, acerqué mis caderas mientras luchaba por mayor profundidad, mayor rapidez y dureza.

-Voy a probarte, _____ -El rugido en su voz me hizo cosas escalofriantes a mi columna que se extendieron por todo mi cuerpo e hicieron eco de doloroso placer.

Metió sus dedos dentro de mí de nuevo, más profundos, más duros, más fuertes, y contuve la respiración, luchando por mi orgasmo mientras que él de repente se tranquilizó.

Ignoró mis protestas a medida que avanzaba por mi cuerpo, deslizó sus caderas hasta el borde de la cama, se arrodilló en el suelo y bajó la cabeza.

El primer contacto de su lengua me congeló en el lugar, el segundo me tuvo sacudiendo mis caderas. El tercero y estuve perdida. Su lengua raspaba. El más débil toque de aspereza, justo lo suficiente para encender mi excitación al puro placer brutal.

Mis piernas rodeaban sus hombros, elevando las caderas.

De un momento a otro estaba explotando en fragmentos y no me importaba. Me aferré a él con ambas manos, lo acerqué y gemí por mi placer, sin siquiera estar sorprendida con el hecho que nunca había gemido de placer en toda mi vida.

-Tan dulce- Su lengua se retiró, levantando la cabeza para besar con suavidad la carne violentamente sensible. Ese pequeño toque me tuvo jadeando con el rayo de sensación que corrió a través de mi -Fácil, cariño -murmuró, aún besando, moviéndose más lento, sin darme tiempo a bajar de mi orgasmo antes de comenzar a construir la necesidad de otro.

Y lo hizo suavemente, con ternura. Los golpes más suaves de su lengua, los besos más suaves.

-Quiero tocarte -gemí, aferré mis manos en sus hombros-

-Todavía no -Mordisqueó mi muslo, haciéndome gemir con el borde de placer y dolor -Déjame saborearte. Déjame hacer que te guste esto, _____. Déjame llenar mis sentidos contigo. Quiero tu sabor, tu olor conmigo. En mis poros. Así como yo te daré el mío-

Una parte de él.

Gemí su nombre mientras él abrió más mis muslos y besó los hinchados y enrojecidos labios. Luego los lamió de nuevo. Por dentro y por fuera.

Estaba débil. Estaba desesperada. Mis uñas se clavaron en sus hombros, arañé su carne cuando nuevamente la creciente marea de lujuria comenzó a construirse y a agitarse dentro de mi.

Lo necesitaba. Y necesitaba más que sus hambrientos besos y la diabólica lengua.

Besó a su manera mi cuerpo entonces. Mis manos se movieron a sus pantalones. Tuve sólo un segundo para echar un vistazo antes que sus labios cubrieran un duro pezón y lo metiera en su boca.

Un segundo después, su virilidad presionaba contra mí, caliente, gruesa, seda sobre hierro, y presionó más.

Hizo una pausa, su respiración era áspera y caliente mientras el sudor goteaba de sus hombros.

Apoyó la frente contra mi hombro, y luego mordió la carne tierna mientras gruñía.

Sus manos apretaron mis caderas y me arqueé más cerca. Él gruñó una vez más, abriendo sus labios, agarrando mi hombro con los dientes, cuando frunció sus caderas y empujó. Duro. Arponeó dentro de mí mientras su nombre se convirtió en un grito de tan enloquecedor placer que por un segundo, el segundo más pequeño, mi mente se puso negra.

Y, sin embargo, no tenía todo lo de él. Él se retiró, en ese momento trabajó lentamente en mi interior. Presionó dentro de mí, luego empujó de nuevo duro y profundo. Él enterró toda la longitud de su miembro dentro de mí y la quemó con la desesperada plenitud. El caliente empalamiento de la carne como hierro ardiente amenazaba con robar mi mente cuando sentí mis propios y delicados músculos contrayéndose, estrujándolo mientras latía en su interior.

Y él me estaba mordiendo. Sus dientes estaban trabados en mi hombro, pellizcando mi carne mientras me volví salvaje debajo de él. Un brazo enroscado alrededor de su cabeza, tratando de mantener su mordida. El otro clavado en su espalda mientras él comenzaba a moverse, mis uñas perforando su carne como sus dientes me perforaban y su miembro ingresaba con pesadas estocadas.

Cada estocada me llevó más alto, me arrojó más en el remolino de sensación. Juro que me olvidé de cómo respirar. La respiración no importaba. Cuando termináramos, él respiraría por mí. Eso o yo moriría por falta de oxígeno porque necesitaba toda mi fuerza para esto. Para salir al encuentro de cada empuje, para aferrarme firmemente a él, para sentir retorcer sus caderas, su miembro hundiéndose, sus músculos apretándose contra los míos.

Y me sentí volar en sus brazos. Eso era lo que estaba llegando con lo que Justin hacía. Volé en sus brazos y grité, o intenté gritar desde el éxtasis desgarrando a través de mí.

Era salvaje y vibrante. Estaba lleno de ardiente sensación, rastrillaba en mis terminaciones nerviosas rompiéndome en pedazos. Era la sensación de su estocada final, su gruñido en mi hombro y luego sus labios cubriendo los míos mientras sus caderas se sacudían bruscamente entre mis muslos.

Era el más exquisito placer que jamás hubiera imaginado encontrar en sus brazos, y casi, casi eclipsó el dolor. Porque para mi fue importante. Pero para Justin, tal vez, fue solo sexo.

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Lo siento, es que no sabia si decidia si lo hicieran en este capitulo, o en los de más adelante. Pero decidi hacerlo ahora. Porque bueno, idk, no me gusta esperar. Re-escribí este capitulo unas cuantas veces, pero bueno, al final salio bien ¿no? Gracias por sus comentarios y por los likes ♥ Estoy escribiendo el otro...

Capitulo #11 ~ Novela: así es la vida. [Maraton: 2/5]

Eres mía.

 

Caímos en la arena. En un enredo de brazos y piernas.

El sabor de Justin. Amaba el sabor de él. Su beso. Sufría por sentirlo de nuevo. Apreté mis dedos en los antebrazos mientras Justin me colocaba de espaldas en la arena. Mi lengua tocaba la de él, y supe que estaba perdida.

El sabor de la lujuria, de la necesidad y el calor, chamuscando mis sentidos cuando Justin me atrajo hacia su pecho y tomó la hambrienta caricia con una fuerza que disparó mis deseos. Era mejor que la última vez. Era más caliente. Era más brillante. Dulce Dios se apiade de mi, era como ser arrojada dentro de un torbellino tan ardiente, tan brillante, que nada importaba excepto las sensaciones asolándome ahora.

La arrogancia era tanto una parte de él. Se hizo eco en su hambriento gruñido cuando traté de echarme hacia atrás, y él añadió dominación al amarre que tenía en la parte posterior de mi cabeza para mantenerme en mi lugar.

Gemí cuando su lengua golpeó sobre la mía y derramó más del picante sabor del que rápidamente me estaba convirtiendo en adicta. Había perdido definitivamente la cordura, porque conocía a lo que me enfrentaba al aceptar esto. Sabía que no podría ser fácil ponerle fin, pero la necesidad, estaba desgarrándome, conduciéndose dentro de mí como estacas de acero quemando con hambre.

-Idiota -El pequeño mordisco en mis labios me tuvo elevando a mis pies, desesperada ahora por más.

Hambriento, codicioso, lleno de deseo, con más lujuria que cualquier cosa que nunca hubiera conocido. Luché para tocar su piel, para acariciar su cuerpo mientras sus labios se acercaron a los míos nuevamente, su duro cuerpo presionando mi espalda en la arena.

Mi aliento se atascó cuando sus manos apartaron mis piernas, dándole espacio a él para colocarse en el medio de ellas. Mis muslos separados sobre los de él. Su miembro, cubierto por una capa de mezclilla, estaba, sin embargo, duro y hambriento cuando presionaba dentro de la cuna de mis muslos.

Envolví mis brazos alrededor de su cuello y me aferré por la propia vida cuando mis caderas se movieron por voluntad propia contra él. Mis dedos se enterraron en los mechones de seda de su cabello corto, la caricia de ellos contra la punta de mis dedos, erótica, sensual. Todo acerca de Justin era demasiado erótico, demasiado sensual. Había perdido esta batalla hace años, y lo sabía.

-No. Por favor -Jadeé la súplica cuando él tiró hacia atrás mi cabeza, una mano agarrando mi cabello para mantenerme en mi lugar mientras me miraba ferozmente.

-Sabes lo que estás haciendo -dijo, su voz como una caricia de una noche caliente de verano- Dime, _____. Sabes lo que estás haciendo.

-Sé lo que estoy haciendo -Apreté mis dedos en sus cabellos- Tienes razón, sé lo que estoy haciendo.

-Entonces detente - Él me levantó más cerca contra su cuerpo- _____, deja de ser tan fría conmigo.

-Para de dar órdenes a mi alrededor -jadeé- Bésame otra vez, Justin. Sólo bésame.

Nuevamente sus labios cubrieron los míos cuando un grito silencioso vibró en mi garganta. Fue un beso hecho de fino deseo y ardiente necesidad. Me acarició a lo largo de sus sentidos mientras su lengua acariciaba a lo largo de mis labios, luego en mi propia lengua.

Era una locura total. Estábamos retozando en la arena, a la vista de ojos curiosos.

Empecé a detenerme, muy lentamente, y Justin se dio cuenta, pues sonrió contra mis labios, deteniéndose instantáneamente.

-Eres un peligro -murmuró colocándose a mi lado.

-Hmmm -musité, abrazándome a él- ¿Qué estamos haciendo, Justin?

El no contestó de inmediato. Solo acaricio mi brazo con una delicadeza que no creí, que el tuviera.

-No lo sé -contestó al final-... Pero no voy a dejarte ir.

Mis labios se curvaron en una sonrisa. Sus palabras, aunque cortas, significaron mucho.

Le di un pequeño beso en el pecho, y me acomodé.

-Debes tener frio -hizo una pausa- Y necesitas una ducha.

-Lo sé -me senté. Pero tenia una duda, algo que me estaba matando por dentro- Y esa Sarah... ¿Quién es?

Volteé a mirarlo.

-¿Estás celosa? -preguntó con esa voz de arrogancia.

-No -rodé los ojos- Es curiosidad.

-¿Curiosidad? -Ladeó la cabeza- ¿De verdad?

-Si, Justin -enterré mis pies en la arena.

-Ella es solo una amiga. La conocimos hace dos años.

-Ah -miré el mar- ¿Te gusta ella?

-¿Qué? No, no me gusta. Es muy salvaje para mí.

Lo miré, sonriendo al instante.

-¿Te das cuenta lo hermosa que te ves con arena en el cabello? -preguntó, acariciándolo.

-No mientas, debo verme horrible.

Intenté levantarme, pero sostuvo mi brazo.

-¿Qué sucede?

-Ven aquí -se acercó.

-¿Qué...?

Sus labios cortaron cualquier protesta que pudiera haber tenido en mente para hacer.

Me extendí en el beso con una desesperación que nunca había conocido por el toque de otro.

Pero si volvíamos por ese camino, era muy probable que no paráramos.

-Ven -Se separó de mí. Deslizo una mano por mis rodillas, y con la otra sujetó mi espalda.

Entendí sus intenciones y rodeé su cuello con mis brazos.

-¿Sabes? -pregunté mientras nos dirigíamos a la casa- No se porque me cargas tanto.

-Me gusta -explicó.

Suspiré. -Si, a mi también me gusta -las palabras salieron solas.

Bostecé, apoyándome mi cabeza en su hombro.

En cuanto llegamos a la puerta del balcón, decidí bajarme, pero el me sujetó mas fuerte.

-Justin -exhalé- Suéltame.

-No quiero -abrió la puerta.

-Hey, miren quienes decidieron volver -habló Ashley- ¿Y sus ropas?

Justin y yo nos miramos.

-La dejamos en el muelle -contesté.

-Iré a buscarla -se ofreció Justin.

-Bien -hice ademan de bajarme, pero Justin no me soltó- Puedes bajarme -lo miré.

-Mejor te llevo a tu dormitorio.

Asentí, algo resignada. Justin comenzó a subir las escaleras. Miré por encima de su hombro a Ashley.

Me enseñó el pulgar hacia arriba y formo con los labios "Bien hecho"

Sacudí la cabeza, y le sonreí.

Una vez en mi habitación, Justin caminó a la gran cama y me situó en el medio de esta.

-¿Crees que la ropa siga ahí? -pregunté.

-No lo sé... este lugar no es peligroso.

-Ah -soplé un mechón de cabello- Tengo que ducharme.

-Espera -Justin me acorraló en la cama- Solo dame un beso de buenas noches.

¿No volverá?, me pregunté a mi misma. Y eso provocó una tristeza inmediata.

-Está bien -subí un poco mi cabeza, y apenas rocé sus labios contra los míos, a pesar de que me estaba muriendo por otro beso.

-¿Eso fue todo? -preguntó con una sonrisa.

-Si -suspiré, acomodé mi cabeza en la almohada, cerrando los ojos.

-Hasta mañana -lo oí decir.

Luego escuché el ruido de la puerta al cerrarse. Pensé que se quedaría.

Me coloqué de lado y ahogué un sollozo.

«No llores» habló la voz en mi mente, «No llores»

Y no lo haría. Porque no tendría sentido, al igual que no tiene sentido el pequeño dolor en mi pecho al saber que no volvería y dormiría de nuevo en esa gran cama, sola.

¿Y desde cuando el amor tiene sentido?

« ¡No es amor!» la voz gritó, pero fue muy tarde. Era amor, y no podía seguir ocultándolo.

Con algo de pesar caminé a la ducha. Me quité la poca ropa que tenia, abrí el agua, y entre.

Me quité el agua salada con el champú con olor a pera. Luego busqué el gel de baño con aroma a manzana. Fabriqué espuma sobre todo mi cuerpo desde los pies a la cabeza, mientras luchaba por estar segura que Justin no volvería. Me enjuagué rápidamente, rechazando el correr de mi corazón, me obligué a permanecer calmada y me aseguré que lo olvidara mientras acondicionaba mi cabello con el acondicionador con aroma a pera, lo enjuagué y cerré el agua. Minutos después abandoné el cuarto de baño, mi cabello atado en una toalla, una bata pesada envuelta a mí alrededor y un montón de olor de manzana de mi crema corporal suavizándome. Olía como un maldito huerto. Normalmente, habría utilizado los productos con moderación. Pero mi mente estaba echa un caos.

Calmada, serena, salí hacia mi dormitorio y me detuve ante la vista de Justin, su cabello húmedo por su propia ducha y demasiado guapo, sentado en el gran sillón de la habitación.

-Volviste -arrastré la toalla alrededor de mi cabello cuando la declaración salió de mis labios.

No me perdí el parpadeo de su mirada en mi cabello, cuando cayó alrededor de mis hombros, se ondulo sobre mi espalda y aterrizó justo por encima de mi cintura.

Los húmedos desordenados rizos serpenteaban sobre mis hombros y caían sobre la parte delantera de la bata para recostarse sobre mis pechos. Su mirada me tocaba allí, y de repente estaba agradecida por las gruesas telas que ocultaban la reacción que él verlo me provocaba.

-¿Pensaste que no lo haría? -sus ojos se estrecharon y sus músculos se apretaron mientras él se levantaba lentamente de la silla a una altura impresionante de un metro ochenta.

Demasiado alto para mí, pensé.

Me sentía empequeñecida por él, a pesar de mi propio metro setenta. Me sentía demasiado femenina, y muy débil físicamente. Me sentía como esas pequeñas imbéciles que arrullaban y exclamaban ante su vista. Las odiaba porque ellas lo codiciaban con tal determinación. La sinuosa y pequeña pelirroja que estaba segura se quería colgar de su brazo. La pequeña rubia insípida que había estado acompañándolo. Las odiaba a todas y a cada una.

-Estás normalmente levantada hasta bastante tarde -dijo, su voz baja mientras su mirada parpadeaba hacia mi computadora portátil. No la había activado en todo el día- Esperaba que estuvieras trabajando con ella -Había un borde de sospecha en su voz.

-Solamente es para mantener el contacto -me encogí de hombros y caminé hasta la cómoda.

-¿Con quien?

Fruncí el ceño mientras sujetaba mi cepillo.

-Con un amigo de Francia -contesté.

-¿Cómo se llama?

¿Esto era acaso un interrogatorio?

-Donatien -volteé a mirarlo.

-¿Y el es...?

-Me quedé en su casa, durante el tiempo que estuve allá -expliqué, comenzando a peinar mi cabello.

-¿Tuviste algo con él?

¿Ese tono que utilizo fue de celos?

Volví a mirar el espejo, encontrando su mirada a través del mismo.

Me mordí el labio para reprimir una sonrisa de éxito. El que estuviera celoso, solo significaba que yo le importaba.

-No -contesté al final- Considero a Donatien mi hermano.

-Tu hermano...-murmuró.

-Si, mi hermano -repetí.

Dejé el cepillo en el tocador, caminando hacia el armario. Saqué una ropa interior cómoda y una bata corta de seda color azul.

Caminé hacia el baño, me cambié rápidamente y volví a salir.

-Irás conmigo mañana -me informó Justin, mientras revisaba el armario.

-¿Qué demonios crees que estás haciendo? -le arrebaté una camisa corta de las manos- Revisar la posesión de otras personas, es ilegal. Y lo sabes.

¡Oh, esa sonrisa! Un poco teñida con una sombra de amargura, pero hambrienta, confiada y muy controlada.

-No intentarás decirme las leyes, encanto.

Me llamó su encanto, y lo dijo de una manera que nunca me lo habían dicho antes, mientras su mano se cerraba en mi cadera, atrayéndome hacia él.

-¿A donde me llevaras? -pregunté acordándome de lo que había dicho.

-A la fiesta que hará Sarah -sus labios recorrieron mi cuello, dejándome sin aliento- No te separarás de mí.

-No serás mi guardaespaldas -le dije sin aliento.

-Te quedarás conmigo, y eso no tiene discusión.

El hombre era la arrogancia en persona.

-No soy tu propiedad.

En ese momento sentí el pequeño mordisco que dejó en mi hombro. Me estremecí.

Pero el no se detuvo, siguió subiendo, dejando una estela de pequeños besos por el camino. Llegó a mis labios y me entregó lo que había estado esperando. Mi boca se hacía agua. Necesitaba su beso. Necesitaba el elixir llenando mis sentidos, descolgándome por ese oscuro recorrido de hambre y necesidad. Lo estaba implorando. Una adicción codiciosa. Mis uñas se curvaron ante el pensamiento de tomarlo, de saborearlo.

Justin arrancó sus labios de los míos, me miró fijamente mientras acariciaba mi mejilla. Me perdí totalmente en sus ojos, al igual que él en los míos. Él miro mis labios, luego volvió a mis ojos, y dijo esas dos palabras que me dejaron en shock.

-Eres mía.

 

Gracias a las que comentan, y las que dan Like ♥

Capitulo #10 ~ Novela así es la vida. [Maraton: 1/5]

Como perros & gatos.

 

La miré por unos segundos que parecieron eternos. Ella sonreía, una sonrisa confiada y arrogante.

-¿Y bien? -Preguntó, colocando sus manos en mi pecho- ¿No es lo que querías? Aquí estoy, Justin. Lista para ti.

Desafío.

Eso era lo que sus ojos me decían. Me estaba retando.

-Justin -ronroneó-... Aquí estoy.

Control. Eso era lo que necesitaba. ¿Pero, como tenerlo? Si una pequeña diablilla estaba frente a mí, tentándome.

Estaba empujándome a mis límites. Y ella lo sabía.

Su sonrisa la delataba, sus ojos brillaban con diversión, mientras acariciaba mi pecho.

-Hey...-chasqueó los dedos frente a mí- Despierta.

-Yo...-respiré hondo- Hasta mañana.

Me miró, incrédula. Dio unos pasos hacia atrás, dándome una buena vista de su torso, y colocó sus manos en su cadera.

-¿Huiras de mí? -preguntó.

-No, estoy huyendo de un error.

-Así que estar conmigo, es un error -replicó, ofendida.

Sin dejarme contestar, dio media vuelta y caminó al baño.

-No, no, no -caminé hacia ella, deteniéndola- Te arrepentirás, ____, Lo sé.

-Tu lo sabes todo -hizo una pausa, luego volteó, sonriendo repentinamente- Está bien -Dio unas palmaditas en mi hombro, y caminó hasta la puerta.-Buenas noches, Justin.

Caminé hasta ella, sonriendo un poco confuso.

-Estás loca.

-Eso no es algo nuevo -rió.

-Te veré mañana.

-Aja -se colocó su camisa- Hasta mañana.

Sin decir más, salió, caminando hasta las escaleras.

-¿A dónde vas? -pregunté.

-A la playa.

-Pero... ¿no estabas cansada?

-Si -se encogió de hombros- Pero ya no, iré a tomar un baño.

-Es de noche -insistí.

-Lo sé, Justin, no soy tonta.

Cruzó la esquina, y escuché sus pasos en las escaleras.

¿Seguirla o no seguirla? Ahí estaba mi dilema. Por un lado, verla en el mar era maravilloso, pero por otro lado, me vería como un perrito faldero.

Apoyándome contra la pared, pensé durante un momento.

Al diablo, me estaba volviendo loco por _____ y todos lo sabían. Enderezándome, bajé las escaleras, y me dirigí al balcón.

Divisé sus huellas en la arena, y vislumbre su cabello a lo lejos. Sonreí, bajé las escaleras y caminé hacia ella.

-¿Dudando?

Dio un pequeño respingo, llevándose la mano a su pecho.

-Idiota -respiró fuerte- Me diste un susto de muerte.

-Lo lamento -reí- ¿Vas a entrar al agua?

-Si -miró a su alrededor- Solo veía si estaba completamente sola.

-Ah -la miré por un largo rato.

-¿La zona del muelle es segura? -preguntó, rompiendo el silencio.

-¿Cómo?

Me miró. -Que si permiten que alguien se de un chapuzón ahí.

-Ah -asentí- Si. Ese lado es profundo, ya sabes, para que los botes descansen sin ningún problema.

-Bien, creo que iré para allá.

-¿Qué?

-Que me iré al muelle, ¿estas sordo? -inquirió con un toque de burla.

-No se te ha ido la pequeña veta temeraria, ¿cierto? -pregunté a la vez.

-Nop -comenzó a caminar.

-Estás extremadamente loca.

-Si -sonrió- Creo que ya me has dicho eso miles de veces.

-Una vez más no haría daño -dije.

Ella carcajeó. Continuamos caminando en silencio, hasta llegar a la zona del muelle.

-Aquí es -informé.

El muelle era largo, la pasarela de madera no lo era tanto. Nuestro yate estaba justo en la pasarela. Ese era un buen puesto.

-Bien -comenzó a caminar a través de la pasarela. Al llegar al final, colocó una mano en su cadera mientras observaba el mar- Parece perfecto.

-¿Vas a tirarte en serio? -pregunté al llegar a ella.

-Si -me miró- ¿Cuidaras mi ropa?

-No, de ninguna manera, tú no nadarás sola.

Rió. -Eso me temía. ¿Entonces quien cuidara nuestras cosas?

-La dejaremos cerca de la casilla.

-Hmmm -volvió a bajar la mirada- Está bien -sujetó su camisa y se la sacó de un tirón.

Sonreí, mirándola completamente. Ese sujetador de encaje le quedaba perfecto. Sus pechos lo llenaban espléndidamente.

El sonido de su carraspeo levantó mi mirada. Volví a observarla, manteniendo una expresión apacible, incluso a pesar de haber sido sorprendido mirando sus pechos.

Además, me gustaba el pequeño indicio de rubor en sus mejillas, la manera en que sus ojos me reprendieron.

-Deja de observar mis pechos, el momento se ha ido. Deberías saberlo.

-No entiendo lo que significa -le dije y me encogí de hombros- El hecho que encuentre tus pechos interesantes no debería ser un problema. Pareces tener bonitos pechos.

Las mujeres eran criaturas extrañas, reconocí.

-¿Cuánto te gustaría si todo lo que hiciera fuera comerme con los ojos tu entrepierna? -replicó- Es insultante.

-Pero sin embargo, aquí estás, luciendo un sujetador hecho para tentar a los hombres. Tienes que admitirlo.

Hizo un mohín divertido, luego sonrió.

-Tienes un argumento para todo -llevó las manos al botón de sus jeans.

Ahí sí que me tensé. Tragué saliva y desvié la mirada.

Ella encontró mi mirada, arqueando la ceja con regodeo.

-¿Te incomodo? -preguntó.

-Si, lo que tu digas -respondí algo sarcástico- Terminemos con esto de una vez.

-Si vas a comenzar a gruñir, entonces déjame sola.

Sacudí la cabeza.

-Olvídalo, no te dejaré.

-Entonces contrólate.

Desabrochó sus jeans, y para no observarla me quité la camisa.

-¡Justin! -el chillido me tensó.

Arrojé mi camisa a _____ para que se tapara, y volteé.


POV. ______.

-¡Sarah! -Justin gritó, y cargó a la pelirroja.

¿Quién era? ¿Y por qué Justin la cargaba?

Apoyé la camisa que Justin me había dado contra mí, y esperé a que se fuera la emoción de la parejita.

-Tengo dos días sin verte, deberías venir mañana, tendremos la primera fiesta del verano.

-Nos quitaste el lugar, Sarah. Nosotros la íbamos a hacer.

-Bueno, me adelanté -sonrió- Además, yo he llegado primero, es mi deber.

-Está bien -Justin sonrió.

Rodé los ojos, y me aclaré la garganta.

-Oh, cierto -Justin volteó- Ella es _____. Una amiga.

Una amiga. Era la historia de mi vida. Siempre una amiga.

Suspiré. -Hola -estiré mi brazo.

-Soy Sarah -sonrió con simpatía.

Quité la mano, y me esforcé por sonreír.

-Espera, tú eres _____. Wow, es decir, Derek me habló de ti.

El bufido de Justin me divirtió.

-Lo conocí el otro día -dije- Tu eres su...

-Hermana -complementó la oración- Espera, eso explica que... -miró a Justin- ¿Por ella golpeaste a mi hermano?

Justin asintió, distraídamente.

-Ah -me miró. Noté algo de tristeza por su parte- Bueno, espero verte mañana en la fiesta.

-Está bien, gracias por la invitación.

-Tranquila, todo el que venga con Justin es bienvenido. Adiós, chicos.

Echó una última mirada, antes de irse. Le sonrió a Justin, y caminó por la playa.

Me mordí el labio, e intenté ignorar el pequeño apretón de mi pecho.

Sarah no quiere nada con Justin, me repetía a mi misma, mientras deslizaba los pantalones por mis piernas.

Una vez libre de ellos, llevé mis cosas a la pequeña casilla. No sin antes echarle una pequeña mirada. Al parecer no había nadie.

De regreso al muelle, suspiré. Me estiré por última vez, y me zambullí.

El agua estaba fría, pero eso era lo que necesitaba. Comencé a nadar de espaldas, consciente del chapoteo que había creado Justin.

No era como si yo no fuera bonita. Lo era.

Pero aquella pelirroja lo era aún más. Sus pequeños rasgos delicados, y sus ojos verdes, la hacían perfecta.

Perfecta para un chico como Justin.

¿Qué me pasaba? El sentimiento de seguridad que me había invadido antes, se había ido. Ya no me sentía enérgica, ni con ganas de seducir a Justin.

Inseguridad. El conocimiento de ello me sacudió. Y si estaba insegura, era porque Justin me importaba.

Por un demonio, Justin me importaba, y más de lo que quería admitir.

No era justo. Simplemente, no lo era. ¿Por qué tengo que enamorarme de él? Tantos chicos en el mundo, y aún así sigo perdidamente enamorada de él.

A cada chico con el que había salido, lo había comparado con Justin. Y tenia que dejar de hacer eso. Justin es mi perdición. Pero, también mi alma.

-Tan taciturnos pensamientos reflejados sobre esa cara bonita -me detuve, y miré a Justin. Cada vez que lo veía, mi corazón daba un vuelco.

-No recuerdo que mis pensamientos sean muy importante para ti en otro momento -dije.

-Oh, cariño, lo son -su voz era peligrosamente suave.

-Aja...-suspiré.

Tomé una bocanada de aire, y me sumergí completamente. Alejarme de Justin no era una opción. Porque sabía que era tan estúpida que iría hasta el mismísimo infierno por él.

Pero el era mucho para mí, tenía que reconocerlo. Tenia que dejar de darme aires de princesa y aceptar la realidad.

Aceptar la vida como era.

-Volviste a tu fachada -habló Justin, en cuanto salí del agua.

-¿Qué? -pasé la mano por mi cara.

-Volviste a ser la misma. ¿Dónde está la ____ de hace unos momentos?

Enterrada, pensé. En cambio, lo miré fijamente.

-No dejas de decir estupideces.

-No son estupideces -nado hacia mí- Solo digo, ____, que tienes miles de personalidades, cariño. Tienes que adaptarte a una.

-Si, si, si -intenté sumergirme, pero él sujeto mi muñeca. Salí del agua, respirando profundamente, antes de mirarlo con frialdad -¿Qué sucede?

-Habla conmigo.

-Eso es lo que estoy haciendo -intenté soltarme, pero fallé- Maltratándome solo me enojarás.

Sus ojos brillaron con furia, de inmediato me soltó.

-¿Maltratándote? -me preguntó abruptamente- _____, tú eres igual que un maldito juguete de cuerda. Nunca permaneces quieta durante demasiado tiempo.

-¡Entonces vete! Déjame en paz, por el amor a Dios. Tienes mi cabeza hecha un rompecabezas.

Me alejé de él, nadando con todas mis fuerzas. Al diablo mi ropa, al diablo Justin, al diablo todo.

Nadé hasta la orilla, un poco lejos de la casa, pero no completamente lejos de Justin.

Así era. No podíamos estar una hora sin pelearnos. Y era agotador.

Tirándome en la orilla, boca arriba, cerré los ojos y aguanté las lágrimas.

Era demasiado, y todo era mi culpa. No lograba controlarme.

Esto no era para mí. Ya había tenido suficiente. Las ganas de irme de esta condenada casa eran tremendas.

Y habían comenzado con Ashley, y su estúpido plan. Yo no era romántica, nunca lo había sido. Y menos ahora. Decirle mis sentimientos a alguien, no era lo mío.

-_____.

Abrí los ojos, encontrándome con su mirada.

-Estás chiflada -no sonó como una pregunta, sino mas bien como una declaración.

Sí, nadie me había nunca nominado para el premio al sentido común, y seguro como el infierno que no iban a hacerlo ahora.

Me levanté, lentamente.

-Vete, Justin.

-Maldita seas- gruñó- Sabía que me harías esto.

-¿Qué? ¿Negarme a permitir que pienses que eres el señor de todo lo que miras? -le dije furiosa.

Movió una mano de su brazo, ahuecó mi mejilla y sostuvo mi cabeza firmemente en su sitio mientras bajaba la suya.

-Sabía que destrozarías mi maldito control -susurró, su voz atormentada ahora, profunda y oscura, haciéndose eco de las mismas necesidades que yo no podía controlar por más tiempo- Maldita seas, _____. Yo sabía que tú acabarías destruyéndome.

Mis labios se separaron para discutir esa afirmación. Incluso tenía una excelente respuesta para hacer añicos su ego. Antes que pudiera hablar, antes que pudiera despellejarlo por hacer esa ridícula declaración, sus labios me cubrieron. Su lengua empujó dentro de mi boca. Y el calor explotó a través del resto de mi cuerpo.

 

Vale, me tarde mucho, pero aqui estoy.

Solo esperen *---*

Capitulo #9 ~ Novela: Así es la vida.

Mala idea.


POV. Justin.

-Así que ambos hoy fueron al yate -dijo Demi, mientras miraba de Chaz a _____.

-Si -asintió Chaz distraídamente- La semana que viene tal vez vayamos todos, bueno, excepto Ashley.

Ashley hizo un pequeño gruñido femenino.

-No creo que eso sea posible -Demi rió- Estar en un barco, bote, lo que sea, me marea.

-¿Qué? -pregunté.

-Si -me miró- No me gusta tanto bamboleo. De solo pensarlo, se me revuelve el estomago -Chaz, Ryan, y yo, nos alejamos instintivamente de ella- No sean idiotas -carcajeo- No vomitaré.

-Eso esperamos -dijo Ryan. Enseguida miró a _____- ¿Y tu, dulzura? ¿Te gusta el mar?

Ella lo miró, sonriéndole dulcemente.

-Yo amo el mar -fue su única respuesta.

Yo lo sabía. ____ era adicta al agua. Como si fuera una pequeña sirena.

-Entonces, ¿te embarcaras con nosotros? -preguntó Ryan, acariciando su brazo.

Esa pequeña caricia, provocó que la sangre me hirviera. ¿Cómo se atrevía a tocarla?

-Seguro -sonrió, concentrando de nuevo su mirada en el horizonte.

-Has estado muy callada...-señaló Ryan- Bueno, mas de lo normal.

Ella lo miró, tratando de buscar la respuesta correcta.

-Solo estoy cansada -suspiró, enderezándose nuevamente- Iré a la cama. Buenas noches.

Todos nos despedimos de ella. Rozó mi hombro cuando pasó a mi lado. Por un momento sentí su aroma tan embriagante.

-____ -Ashley me sacó bruscamente de mi pensamiento- Quiero hablar contigo.

____ se volteó, arqueando una ceja.

-¿De que quieres hablar?

Ashley nos miró a todos. Se detuvo un momento en Ryan, y luego habló.

-Quisiera que lo habláramos a solas.

-Bien -____ se encogió de hombros- Podemos hablar mañana -volteó.

-¡No! -El grito de Ashley nos sorprendió a todos- Quiero decir -carraspeó- Quisiera hablar ahora... en la cocina.

____ la miró con recelo, luego asintió bruscamente.

-Bien, vamos.

Dejó que Ashley se adelantara, luego camino tras ella hasta la cocina.

-¿De que querrá hablar Ashley? -pregunto Ryan, de repente nervioso.

-No lo sé -murmuró Chris- Y no quiero saberlo. Demi, vamos a dormir.

-Si, seguro, van a "dormir" -habló Chaz, con burla.

-No seas grosero -Demi se plantó frente a él- Estás frente a una dama.

Todos sonreímos. Demi era muy... santa.

-Si, Chaz, no seas idiota -espetó Ryan.

-Vamos, Chris -Demi sujetó la mano del chico, para luego entrar a la casa.

Solo Chaz, Ryan y yo, quedamos en el balcón.

La idea de que ____ y Ashley se encontraran solas, me ponía los pelos de punta. Y parecía que a Ryan le provocaba lo mismo.

Solo bastaban las miradas que intercambiábamos para darnos cuenta de que estábamos... asustados.

Chaz simplemente estaba concentrado en sus pensamientos, mientras su mirada vagueaba sobre la playa.

Inaudito, el nunca actuaba de esa manera.

El ruido de vidrios rotos, nos hizo alarmarnos a todos.

-¿Qué ha sido eso? -preguntó Chaz.

-Provino de la cocina.

Ryan me miró, estaba atemorizado.

Sin decir nada, entré a la casa, caminé a la cocina, deteniéndome al ver a ____.

-¿Qué sucede? -pregunté.

-¿Qué sucede, de qué, tarado? -Ashley se incorporó con un trapo lleno de vidrios.

-¿Qué fue eso? -señalé su mano.

-Bueno, se me resbaló -eso no era lo que decían sus ojos.

-Mientes -solté.

-Deja de leerme -reclamó Ashley.

____ bufó.

-Yo también quiero que deje de hacer eso.

Pasando a mi lado, Ryan entró seguido por Chaz.

-¿Qué pasa? -preguntó Chaz.

-Nada, nada -aclaró ____- Ashley dejó caer un vaso, no fue nada. Um, fue...-miró a Ashley- una buena conversación, ahora, me iré a dormir. Si me permiten...

Ryan y Chaz se apartaron de la entrada, dándole espacio a ____ de pasar.

-Hasta mañana -murmuré.

Ella se detuvo bruscamente al escuchar mi voz. Me miró por unos segundos eternos. De pronto, se acercó, sujetó mi brazo y habló.

-Tu y yo, tenemos que hablar - Había un indicio de femenino mandato en su tono que puso mis pelos de punta.

Sin decir mas nada, me jaló, llevándome de a su habitación.

En cuanto llegamos, ____ cerró la puerta y me encaró.

-¿Puedo saber por qué te has estado comportando como un imbécil conmigo?

-Yo...-farfullé- Er...

¿Cómo le digo que me tiene jodidamente confundido? ¿Qué, cada vez que la veo siento como si me electrocutaran?

La deseaba. Vestida con unos jeans de cintura baja, y una blusa holgada, me estremecía completamente.

Reforcé la mandíbula, mis dientes se apretaron furiosamente cuando el hambre desenfrenada corrió velozmente a través de mi organismo.

Tenía que alejarme de ella.

Antes de que le hiciera daño.

No estaba listo para una relación, no lo estaba, y menos con esta chica. Ambos nos destruiríamos en cada una de nuestras peleas. Es más, si ella tuviera una pistola en estos momentos, ya me hubiera pegado un tiro.

-¿Te molestaría contestarme?

Ahí estaba. La pequeña guerrera estaba enfrentándome.

Mejor dicho, la _____  genuina estaba saliendo de su caparazón.

-No me he comportado de tal manera -al fin contesté.

Ella me miró con cautela, luego enfureció.

-¡Condenado idiota! ¡Me has tratado como una basura!

¿Qué? ¿Desde cuando?

Intenté alejarme, de eso estoy seguro, pero nunca llegué a tratarla mal.

Hmmm, tal vez la mujeres no llevaban muy bien el rechazo.

Todo lo que tenía que hacer, era disculparme.

-Está bien, lo siento.

Me miró con recelo.

-Estoy diciendo la verdad -me defendí- Créeme.

-Eso quisiera hacer -susurró.

Y tan solo con eso, hizo que me encogiera.

¿No confiaba en mí?

-Justin...-alzo la mirada. Sus ojos estaban cristalizados, y brillaban con algo de tormento - Compórtate, ¿okay?

Suspiré, antes de asentir lentamente.

-____ es que...-hice una pausa- quiero protegerte.

Miró sus pies, luego levantó la mirada con decisión.

-Pues, tienes que dejar de hacerlo -se acercó- Ya no somos niños. No necesito que intentes protegerme de todo.

-Pero...-dudé.

-No -alzó su mano, callándome- Escúchame, Justin. Bien, tuvimos problemas, pero eso no significa que intentes salvarme del mundo, ¿si? Estuve en Francia, por dos años, y no te necesité.

Callé durante algunos minutos.

-Perfecto -me miró- Tienes razón. No puedo... protegerte de todos. Pero, tienes que dejar esa actitud de fuerza negra del Diablo.

La manera en la que me observó fue de malicia, pero luego se echó a reír.

No soporté, y comencé a reír de igual manera.

Juro que su risa, suave y ligera, calentó mi alma.

-¿Fuerza negra del diablo? -Preguntó al final- Eso solo se te ocurre a ti.

-Pero tienes que admitir que te comportas de esa manera.

Una sonrisa se le dibujó en su cara.

-Está bien -camino hacia la puerta, abriéndola completamente- Ahora, puedes irte.

-Vaya, ¿ahora sigo tus ordenes? -pregunté, caminando hacia la puerta.

-Si -soltó una suave risa- Hasta mañana.

Se alzó de puntas para llegar hasta a mí, y me dio un suave beso en la mejilla.

-Hasta mañana -susurré.

Di media vuelta para salir, pero unas suaves manos sujetaron mi brazo. Volteé, y la miré con algo de confusión.

Ella no me explicó nada, simplemente, me atrajo hacia ella y me besó.

Solo estuve consciente del ruido de la puerta cerrándose, pero de más nada.

Podía sentir la desesperación en su beso, y ahora que estábamos solos, ese increíble control que ella poseía se le estaba escapando.

Como si ella hubiera disparado un interruptor oculto, mis manos se apoderaron de su cabeza, sosteniéndola inmóvil. Mis labios se inclinaron sobre los de ella y cohetes explotaron en mi cabeza. No quería que este beso terminara. No quería perder jamás esta sensación, el sabor de ella, la sensación de ella, la certeza que nunca habría otro beso para sacudir completamente mi alma, como éste lo hizo.

-Dios, haces que un hombre pierda la cabeza -Arranqué mis labios de los de ella, pero aún la sostenía.

-Tú no eres precisamente un angelito.

¿Dónde se había ido mi princesa de hielo? El diablillo travieso que me devolvía la mirada ahora, iba a volverme loco.

-Esto está mal -una pizca de cordura me recorrió.

-Ambos sabemos, que no somos muy buenos tomando decisiones -replicó.

Reí. Era verdad. De pequeños tomábamos las decisiones mas arriesgadas.

Antes de que lograra contestar, ella sujetó el dobladillo de su camisa, y se la quitó.

Contuve la respiración, mientras la observaba. Mordió su labio inferior, y me sonrió.

-Tu turno.

 

Lamento subir tan tarde, y hacerlo tan corto.

Haré un maraton pronto (:

Ahora, ¿Me regalarian 15 likes? Seria genial si lo hicieran.

Gracias por sus comentarios. :D

Capitulo #8 ~ Novela: Así es la vida.

"No acercarse"

 

No me resistí, no hice nada. Simplemente esperé hasta que Justin entró a la casa y me bajó en el sofá. Con algo de cautela, me volví a abrochar el sujetador, y esperé a que hablara.

Estaba frente a mí, con unos bermudas y sin camisa. Me picaban las manos por querer tocar sus abdominales bien marcados, pero tuve que moderarme.

En cambio, lo miré, esperando a que hablara y me explicara que demonios había pasado.

-¿Me voy... -comenzó-... por unos segundos... y dejas que un imbécil te toque?

¿Qué imbécil estaba tocándome? Ni yo misma sabia esa respuesta, y no podía concentrarme, porque verlo sin camisa era desconcertante.

Pero tenia que responderle. Alcé la mirada y me sobresalté al ver que el me observaba con una expresión de piedra.

-¿Qué imbécil? -Me defendí- Ashley me estaba echando aceite natural, cavernícola. No sé porque reaccionaste de esa manera -me crucé de brazos y desvié la mirada.

-_____, vi al imbécil de Derek tocándote.

Lo miré, totalmente sorprendida. Eso no podía ser cierto, era Ashley.

-Pero, Ashley estaba...-me interrumpió.

-¡Demonios, Ashley! -Gritó con fuerza, luego me miró-  ____  -se arrodillo frente a mí- Mantente alerta cuando estés con Ashley ¿si?

-¿Qué? ¿Por qué?

-Porque está loca, por eso.

-Esa no es una buena razón -bufé- Debió ser un error, Justin. De seguro miraste mal y te dejaste llevar por tu instinto neandertal.

-No -sacudió su cabeza ligeramente mientras se levantaba- Yo sé lo que vi. Derek estaba tocándote, ____. Y no sabes lo que me causó verlo.

Lo miré nuevamente. Sus ojos café claro estaban nublados por algo, que no reconocí.

La mirada de él vagó hasta mi pecho, sentí mis mejillas arder.

-Justin...-susurré. Los recuerdos de la noche anterior vagaron por mi cabeza. Gracias a ellos no logré dormir bien.

-El recuerdo debe ser bueno -él estaba sonriendo de manera triunfal.

Diablos, ¿soy así de transparente?

-No, no lo es -mentí. Me levanté del sofá, con la intención de regresar a la playa.

Pero los dedos de Justin rodearon mi muñeca, antes de que pudiera dar siquiera, el primer paso.

-Me deseas, _____. ¿Por qué lo niegas?

Estaba avergonzada. Si, era demasiado transparente frente a él.

-Te odio -murmuré- ¿Sabes eso? A ti y a tu maldita manera de leerme como un libro. Simplemente porque lo deseo no significa que debería tenerlo. Infierno, quiero pastel de chocolate pero sé que va directo a mis caderas. ¿Significa eso que tengo que comerlo de todos modos?

Me miró con incredulidad, mientras soltaba mi muñeca.

-¿Me estás comparando con el pastel de chocolate? -la ofendida furia masculina y la indignación brillaban en sus ojos.

Resoplé.

-Bueno, el mismo principio se aplica.

No era como si fuera ofensivo, ni nada. Me encantaba el pastel de chocolate. Especialmente el pastel de chocolate con fresas.

-Al diablo con eso.

Inclinando la cabeza, sujetó mi cuello, separó mis labios y me besó.

Era fuego y hielo. Era un beso a diferencia de cualquier cosa que hubiera conocido. Estaba impregnado de pasión, de hambre, y del sabor oscuro y seductor del hombre mismo. Al igual que el narcótico más potente disparó directamente en mi sistema, produjo una sensación de euforia, de necesidad, hambre ardiente invadiendo mi cuerpo.

Mis manos se metieron entre los mechones color oro de cabello corto, atrayéndolo más a mis labios.

Los labios y las lenguas se mezclaron y se acariciaron. Sus manos fueron a mi cuerpo y sentí la sacudida que desgarró mu cuerpo cuando sus manos tocaron mi espalda. Ahora su toque enviaba una avalancha de sensaciones, duras y brutales. Era demasiado, demasiado pronto. No debería reaccionar con esta fuerza, con esta rapidez.

-Jus...-hablé- Esto... está... fuera de... control.

Se detuvo, mirándome por unos segundos.

-Lo sé -me dejó ir- Lo siento, ____.

Acomodé mi cabello, suspirando.

-No te disculpes -me miró- Yo también lo quería.

Di media vuelta y camine de nuevo a la playa. Estuve al tanto de su mirada en mi trasero, después de todo, era un hombre.

Caminé con lentitud, como si nada hubiera pasado.

Al llegar hasta el lugar donde se encontraban las chicas, me senté y respiré hondo.

-Parece que alguien tiene problemas -mencionó Ashley.

-Si -la miré- y todo por tu culpa. ¿Qué demonios te sucede?

Demi me miró a mí y luego a Ashley.

-Solamente quería recordarle algo a Justin -respondió con tranquilidad.

¿Qué diab...?

-¿Y me utilizaste a mi? ¡Te conozco desde hace tres días! No tengo tanta confianza contigo.

-Cariño, pero yo contigo sí.

-Oh, cielos, gracias -replique en tono mordaz- No sabia que las amigas dejaban que otros hombres te tocaran.

Estaba furiosa. Totalmente, y más con la actitud de Ashley. Ella ni se inmutó.

-¡Diablos! -exclamé levantándome.

Las ignoré y comencé a caminar hasta el agua.

-¡Yo sabia que Justin no dejaría que Derek te tocara! -escuché el grito de Ashley.

Rayos, esa chica está loca.

Crucé los brazos y miré el mar.

Justin reaccionó de manera extraña. Bueno, el es extraño.

Lo que tenía que aceptar, era que estaba asustada.

Asustada de mis emociones, y de lo que de pronto Justin me hacia sentir.

Anoche, después del altercado con Justin, había hablado con Donatien. Él era un año mayor que yo, y en el tiempo que estuve con el me demostró ser muy sobreprotector. Aún así lo quería. Siempre me había cuidado, y alejado de los chicos imbéciles. Estoy creyendo que Donatien no hubiera dejado que Justin se acercara a un kilometro de mí.

Solo fueron dos años. ¿Qué fue lo que cambio tanto? Bien, yo cambié, pero no para mal. Simplemente no dejo que la gente pase por encima de mí, como lo han hecho desde la secundaria.

Esa  ____  ya no existía. Y nadie podía cambiar eso. No volvería a ser la niña tonta, y tímida.

Pero si tengo derecho a sentir miedo.

Y tengo miedo de que no logre salir de esta semana, sin daños emocionales.

-¿Entramos al agua? -Alejé los pensamientos y asentí- Entonces deja de pensar en tonterías y sígueme.

Seguí a Demi hasta llegar a la orilla. Dejé que el agua mojara mis pies, para así adaptarme a la temperatura.

Estaba algo fría. Pero necesitaba darme un baño frio, para alejar estos pensamientos inservibles.




Dos días después, estaba frustrada. Justin ni me miraba, y apenas me hablaba.

¿Qué demonios le había hecho? El era el que había actuado como un cavernícola. No tengo la culpa.

Ashley está chiflada. No deja que Ryan esté a solas conmigo.

¿Tengo un cartel de "No acercarse" pegado en mi frente? Era el colmo. Este era el grupo de amigos mas desequilibrados del mundo.

Sujeté otro guijarro y lo arrojé de nuevo al mar. Vi las pequeñas ondas desaparecer y me incline para buscar otro.

Maldición y doble maldición. Así no se supone que seria esta semana. Debería estar tomando al sol, mientras bebía agua de coco y me olvidaba de los demás.

Y no debería estar importándome tanto el idiota de Justin.

En cuanto encontré el otro guijarro, me levanté para arrojarlo al agua, pero me sujetaron el brazo.

-No descargues tu rabia con el mar -lo miré, el estaba sonriendo.

-Chaz, déjame descargar mi furia.

El rió.

-No entiendo porque estás tan molesta.

-Porque ustedes son unos maniacos, por eso. ¡Dannazione! Se supone que esta seria una semana relajante.

-¿También hablas italiano? -me miró, perplejo. Revoloteé los ojos y arrojé el guijarro.

-Chaz, ¿eso fue lo que escuchaste? Si, hablo muchos idiomas, ahora escúchame, ¿ustedes, qué tienen en contra de tomar un descanso?

Chaz miró el mar.

-Créeme, me estoy preguntando lo mismo. Tú y yo somos los únicos que no andan de mal humor. Bueno, también Chris y Demi, pero ellos no cuentan, es decir, están juntos. En cambio Ryan y Ashley discuten por todo, y Justin está de un humor de perros. Ahora, por lo que veo, tú también estás molesta.

Suspiré.

-Deberíamos escaparnos -sugerí- De todos los idiotas de esa casa.

-Será para que Justin me golpee. Disculpa, pero no quiero terminar como Derek, adoro mi rostro.

Uy, si. Derek tenía la nariz morada. Asentí lentamente y sujeté el brazo de Chaz.

-No me interesa Justin. Pero no quiero que te golpee.

Chaz me caía bien. Era tierno, dulce y siempre hallaba la manera de hacerme reír.

-Vaya, te importo.

Me apoyé en su hombro, y reí por lo bajo.

-Eres bueno -suspiré- Y no pareces tan loco, como los de la casa. ¿Acaso soy yo? ¿Les dañé las vacaciones con mi llegada?

-Oh, Dios, no. Tú eres como ángel caído del cielo, para mí. Sin ti estuviera solo, porque de seguro Megan estaría haciendo de las suyas aquí.

-¿Por qué Megan no vino? -pregunté, luego de una pausa.

Me miró y sonrió.

-Por qué parece que no le caemos muy bien, así que se fue a Los Ángeles.

Reí y miré el mar.

-Justin y ella siguen juntos, ¿verdad?

Estuvo en silencio por segundos.

-Si -admitió- Pero parece que va a terminar con ella.

-¿Por qué? -lo miré.

-No lo sé. Justin es algo inestable.

Comenzó a jugar con un mechón de mi cabello.

-¿Sabes ____...?

-¿Si? -repliqué.

-La idea de escaparnos se está haciendo muy tentadora.

Reí.

-¿Entonces nos escaparemos? -pregunté, divertida.

-Si, te llevaré al muelle.

-¿Por qué?

-Porque te enseñaré algo que te encantará.



-¡¿Un yate?! -pregunté, con total asombro.

-Si, lo compramos en un momento de... demencia.

Reí y esperé a que el bajara. Luego sujetó mi mano y me ayudó a bajar.

Una vez en la cubierta comencé a admirar todo. Era hermoso.

-Wow... -caminé hasta el timón- Esto es una maravilla.

Pasé la mano por el timón, e hice un gesto de dolor cuando me hice daño con una astilla de la madera. Rápidamente retiré la mano, y la miré para inspeccionarla.

-Déjame ver -dijo Chaz.

-Es solo una astilla.

Pero el no me hizo caso. Agarró mi mano, y quitó la astilla con cuidado. Me estremecí.

Una diminuta gota de sangre había quedado como muestra de la herida y Chaz se la llevó a la boca.

Quise tomar aire, pero no pude.

Porque la caliente sensación de la lengua de Chaz en el dedo me acarició.

Quería...

El sonido de unos pasos, que se dirigían al yate, me devolvió a la realidad.

Quité la mano y exhalé, insegura.

Un señor ya mayor estaba diciendo algo, pero no podía concentrarme, así que fue Chaz quien le contestó.

-Ella es ____ -me presentó Chaz.

-Muy bonita tu novia, Chaz.

-No soy su novia -corregí.

-Oh, bueno, discúlpeme señorita, yo soy Carlos.

-Es un placer -tragué- ¿Chaz, podríamos regresar a la casa?

-Lo que tú quieras.

Una vez que estuvimos camino a la casa, respiré.

Fue extraño, más que extraño. Fue incorrecto.

 

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